Tengo que deciros algo: no tengo miedo a volar.

Os habéis quedado muertos y no es para menos. Pero creo que os debo una explicación. Qué diantres, no os debo nada, que llevo mis cuentas al día, qué soy catalán, ¡joé!

Pues eso, no tengo miedo a volar. No tengo miedo a subirme a un avión y que se caiga. Sé que puede pasar, pero también me puede dar un infarto ahora mismo (argh… mi corazón….).

No tengo miedo a meterme en un habitáculo cerrado durante un largo espacio de tiempo.

No tengo miedo a ir a 1.000 km/hora.

No tengo miedo al aterrizaje ni al despegue.

Tengo ansiedad.

Tengo ansiedad desde los 11 años. Ahora lo llevo mucho mejor, pero es algo que ha marcado mi vida. Posiblemente es lo que más lo ha hecho. De pequeño te asustas, porque sientes cosas en tu cuerpo que no se curan con agua y jabón, ni tan siquiera con una escayola.

Son sensaciones que te hacen pensar ¿esto qué mierda es? y ¿esto por qué me pasa a mí?

Ahora es cuando relaciono ambas cosas. He volado. Lo hice en el típico viaje de fin de curso, a Mallorca, hace 15 años (lloro recordando lo viejo que soy y el pelazo que tenía). La sensación no fue nada buena. En el viaje de ida sentí muchas cosas típicas de la ansiedad y en ese instante relacioné una cosa con la otra y eso y hasta hoy.

El vuelo de vuelta fue perfecto. Cosa que debería ayudarme a dar el paso a volver a volar. Mucha gente dice que ya lo tengo superado y puede que sea verdad. Pero sólo comprar un vuelo y ver que la fecha se aproxima, ya me genera estrés. Escuatró diría yo.

Sé que debería tirar de psicólogo y acabar con esto. Lo de la ansiedad hoy en día es casi como un constipado; común y tratable. Bueno, no, que desde que me quitaron las anginas, me resfrío menos que un Terminator.

Lo que habéis leído en los párrafos anteriores lo escribí el julio de 2016. Hoy es 17 de abril de 2017 y voy a seguir picando teclas.

Un mes después fui al médico de cabecera, le dije “tengo ansiedad desde pequeño y no quiero pastillas”. Me dijo que si había ido alguna vez al psicólogo, la respuesta ya la sabéis. Me derivó. El día 13 de septiembre me llamaron diciendo que tenía hora para el 13 de diciembre. 13 de diciembre, un día grabado en mí por motivos que ahora no voy a contar. Tenía que esperar tres meses, pero bueno, llevaba esperando toda la vida.

Ese día 13 fui a ver qué era eso de un psicólogo. Fui solo, como hago todo lo que creo importante. Y esto lo era, vamos que si lo era. Tras una charla, el diagnóstico, que yo ya sabía porque aunque me haga el idiota sólo soy tontito, era que tenía agorafobia. Y en eso estoy ahora.

Esa psicóloga me derivó a otra, ya que ella sólo me podía dar tres visitas y muy espaciadas en el tiempo (la Seguridad Social está muy bien, pero tiene que darle importancia a más cosas). El día 29 tuve mi primera sesión con la segunda psico (mola más decirlo así). Y hasta hoy.

El tratamiento consiste en pruebas. En hacer lo contrario de lo que llevo haciendo toda la vida. Todo son pruebas. Todas las estoy superando. Porque amigos, tengo unas pelotas que no tienen escala para ser medidas.

Esto me está sirviendo para darme cuenta de que soy la persona más valiente que conozco, ya que enfrentarse CADA DÍA a cosas que te dan miedo, eso no lo  hace nadie. Y si lo hace alguien, tiene toda mi admiración.

Más de una vez he preferido cambiar esto por una lesión física. Ya tuve una importante. Estuve más de un año sin poder mover un brazo. Tuve que hacer recuperación antes y después de una operación. En la recuperación nunca dije que no a nada; aunque el dolor era tan agudo que rozaba el llanto. Me iba todo en ello. Un día una mujer me dijo “yo creo que te esfuerzas demasiado”. Hoy, ese brazo es mi brazo bueno, con el que hago fuerza, con el que cogería a alguien que se encuentre al borde al abismo. Y como soy como soy, tenía que rizar el rizo: hoy me cepillo los dientes con esa mano e incluso puedo comer con ella sin parecer que un seísmo está sucediendo.

Y eso va a pasar con esto. Pocas cosas tengo más claras que esa. No sé cuándo. Pero llegará. No todo llega, pero esto sí. Porque es lo que quiero. Es lo único que quiero.

Tengo pocos amigos, por suerte, y todos lo han entendido. Todos los “importantes” han recibido una explicación. Ya no quería seguir más con lo de “estoy cansado” o “no me apetece”, lo que había hecho toda la vida.

Pero también he tenido que pelear con los “cuñados” del “tú lo que necesitas es que te dé el aire”, “tú necesitas aficionarte a algo”. No les di demasiada importancia ya que esos comentarios venían de gente que no me conocen.

Estoy mejor que hace unos meses. Dentro de unos meses estaré mejor. Cada día me tropiezo. Cada día me levanto.

Estoy recuperando cosas. Porque esto no ha sido así toda la vida. Un ejemplo: me encanta el cine. Pues ir al cine se había convertido en un problema. Ahora llevo cinco semanas consecutivas yendo.

No sé si volveré a hablar del tema. Pero tranquilos, tengo otros 🙂

-300ºC

En la última entrada os decía “Mételo en el congelador“,  hoy os digo que sí, que al congelador, a -300ºC a poder ser, y una vez esté bien durito, lo sacas, empuñas la recortada que tienes bajo el colchón y disparas (si son croquetas, te las comes. Las croquetas no se pueden echar a perder). Como cuando nuestro querido Terminator dispara contra el T-1000 que quería acabar con la entrañable familia Connor. Ellos no se lo merecían, joder.

Terminator 2 Frozen Biker Cop T-1000

El otro día fui al súper. La de aventuras que vivo allí. Hay veces que paso por pasillos solo (joder, aún no lo veo sin la tilde, pero el otro día dije esto:

y tengo que mantenerme fuerte ante las tentaciones del diablo) para recordar viejos momentos, como la sección de ropa interior femenina o la de preservativos. Tengo que estar al día por si alguna vez me vuelvo a topar con esas cosas. Este párrafo ha quedado un poco creepy (?)

También pasé por la zona de refrigerados, para comprar guisantes y otras cosas de esas que le engordan a todo el mundo menos a mí. Pero no es cuestión de ganar haters, que ya tengo suficientes. Y me acordé de esas personas, muy bien educadas y que dicen que me quieren. Gente que dice “no se te está cayendo el pelo”, pues no sé, yo sentía mucho frío en la coronilla y eso antes no me pasaba.

Sigamos hablando de pelo: ¿os he dicho que mi peluquero es alérgico a la gomina?

Si es que soy un tío muy raro, tan raro que me estoy poniendo una pomada tal y como indica el prospecto. Que me he leído y todo. Lo incluiré en la entrada anual “libros leídos este año”. Por cierto, ahora estoy leyendo “Absolución”, de Luis Landero. Me quedan unas 50 páginas para acabarlo, pero ese libro es yo. Si me queréis conocer, ya sea para acabar conmigo o regalarme Donuts Pantera Rosa (cosa que aún no he probado), lo mismo os sirve de ayuda.

Soy un tío tan raro, que de adolescente, 14-15 años, a mis amigos les dio por dejar de jugar a fútbol e ir a salones recreativos y jugar al futbolín y demás. Pues bueno, yo me inventé que mis padres no me dejaban ir. Cuando mis padres se fiaban tanto de mí, que si les decía que las manos me olían a tabaco, porque le había aguantado el cigarro a un amigo, me creían. Eso no pasó nunca, es un ejemplo. Prefería quedarme en casa con mi Play 1 o haciendo mis primeras webs. Tuve una de piercings, tatuajes y politonos. Estaba y estoy orgulloso 😀

Ahora sigo igual. Pero con la Play 3, libros y series. No sé si es bueno o malo, pero así es.

Volvamos al tema del pelo, pero ahora: la barba. Me la he quitado. Y cada vez que lo hago pasa lo mismo; la gente siente una necesidad mayúscula de opinar. Las deducciones son:

  • A las mujeres mayores de 40 años les gusto más sin barba.
  • A los hombres, con.
  • Mi padre ni se ha dado cuenta.

Para acabar (todo lo bueno se acaba) quiero tratar un tema que me indigna más que eso de que la cerveza “sin” lleve alcohol: el tema de los trasplantes de órgano. Pero ¿qué pasa con los demás instrumentos? es que parece que sólo (con tilde, lo siento RAE) nos importen ellos. Los pianos y guitarras están que trinan. Aunque ya nadie toma Trina. Perdón.

Me voy a ir despidiendo porque esto no hay quién lo arregle. Ni el gran MacGyver.

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Bueno, lo mismo él sí.

Mételo en el congelador

Invitas a alguien a comer, preparas algo realmente rico, te queda delicioso. Lo disfrutas. Y te sobra.

Y de repente, esa compañía te dice “oye, congélalo, que se va a echar a perder”. Lo haces porque es lo que hay que hacer, aunque sabes que eso que has preparado, jamás sabrá igual. Y que la situación que estás viviendo, no se repetirá. ¿Y qué?

No quería ir por ahí, pero el subconsciente me ha llevado por ese camino. Quería decir algo así como: ojalá poder congelar la situación y no lo que había en el plato. Ojalá poder reactivar ese instante años después, porque quizá en ese momento no, pero en otro sí. Quizá.

Es domingo por la tarde y eso cuenta como justificación para casi todo. Lo que me cuesta pensar en el ahora. Tanto, que disfruto más de una tarde de jueves laboral, que de un día festivo. El mañana, algo que a lo que no le puedo quitar importancia.

Hubo una época en la que el jueves era mi día favorito. Exacto, por lo que venía el viernes. Pero era raro, porque, creo, que mi segundo día predilecto era el domingo. Eso si que era raro. Más que el bocadillo de Nocilla con chorizo que tantos adeptos tiene. No soy uno de ellos. De momento.

Raro; algo que digo ser. Creo que lo quiero ser tanto, que me paso y acabo siendo el más normal de los mortales.

Llevo una semana sin Twitter. Sí sí, yo. Al segundo día sin estar en la red social del pajarito, tenía la sensación de llevar meses fuera del mundo. No sé ni si se ha muerto algún famoso o si alguien se ha enfadado porque Coca-Cola ha decidido usar otro tono de rojo. No sé cuando volveré. Lo mismo en 10 minutos estoy por allí diciendo “¿qué pasa aquí?”, o lo mismo no. Pero como dice Fito: tarde o temprano, sé que voy a volver. Me vendría muy bien un nuevo disco de Fito. Pero muy bien.

Iba a pedir perdón por esta entrada, pero total, nadie la va a leer. Bueno, es posible que lo haga algún espía ruso. Hola, Vladímir 🙂

(He empezado hablando de congelar algo y acabo con los rusos. Fue sin querer, me sale solo)

Cuenta la leyenda

OK, pero ¿cuál? Porque Gustavo Adolfo escribió unas cuantas, pero cuando decimos las palabras que dan título a este post (no diré entrada, que no llevo el tema bien), no especificamos. De especificar, no de echar pimienta o nuez mozcada. Madre mía, esto va a ser duro.

Esta mañana he pensado: “Alberto, va siendo hora de que seas tú quien parta el bacalao”. Acto seguido lo he tenido claro; debería montar una pescadería. ¿Pero cómo? Si cuando iba con mi madre al mercado yo no podía llevar la bolsa del pescado. Es que la ponían encima de “todo” y aquello estaba viscoso y olía raro. Ahora lo raro y viscoso, soy yo. Por favor, olvidad eso último.

Bueno, hasta aquí el guión que tenía en mente para este post, así que a partir de ahora todo puede pasar… Oh, mira, es la Súper Luna, hija de Mother Looner, a su vez descendiente de Moonraker, que vino entre “La espía que me amó” y de “Sólo para sus ojos”. [Tu figura religiosa predilecta] bendiga a la Wikipedia, que me gusta James Bond, pero ni mucho menos para saber el orden de las pelis y todos sus actores/actrices/encargados de iluminación.

Es 15 de noviembre y desde hace unos minutos ya sé cual será el plan de mi 25 de diciembre. Le tenía mucha pereza al tema, lo mismo es mejor así. O lo mismo no. Yo qué sé. A mí ese día sólo me apetece ver NBA, que es un día grande, juegan los mejores y a una hora normal, vamos, que es la excusa perfecta. VIVA LA NAVIDAD.

Os voy a contar algo personal, que voy de que lo hago constantemente, pero no es nada más que la puntita. Ese símil es con el iceberg que acarició al Titanic, mal pensados. Hay una chica. Bueno, hay muchas, dicen que más que hombres, pero hay una que me hace caso. No contaré nada más, que de lo contrario parecería mentira.

En la última entrada os dije que estaba en un momento muy “Agatha Christie” de mi vida, ahora le he añadido a ese momento a Henning Mankell y John Connolly, con sus respectivos Kurt Wallander y Charlie Parker a la cabeza. Del primero he leído “Asesinos sin rostro” y del segundo estoy con “El camino blanco”. Así que junto a Poirot (el detective de Christie), tengo a un trío que me saca de todos los apuros (?)

Y mira, no me apetece escribir más. Y como de momento no me gano la vida ni con esto, ni con la pescadería, pues hasta aquí.

Cuánto tiempo

Joder (empiezo con un taco y no es de los de comer, vamos mal), hace tanto tiempo que no pasaba por aquí, que he tenido que enseñare el DNI al conserjé. (Aserejé ja de je de jebe tu de jebere… perdón) [Lo he tenido que buscar, sí].

Es lunes y he tenido un buen día. A veces pasan cosas así, inexplicables; como cuando pones la clave del WiFi bien a la primera (oh, sí).

Hay mucha gente que no pilla mi humor y bueno, lo entiendo. Os explico, a veces me apunto cosas “graciosas” para poder hacer estas entradas. Después, consulto esas notas y tiro. Pues tengo apuntadas cosas que no entiendo, por ejemplo: “Amigos. Chimenea. Llamas”. Seguro que en su momento me pareció algo desternillante, pero no hay manera, no me acuerdo.

No sé si pretendía hilar “llamas” con esos animales que escupen y son <ironía>súper graciosos</ironía>. En fin, que no sé.

Otra cosa que tengo apuntada es “¿Qué es un archivo?”. Quería hacer algo de ar+chivo. “Chivo” por lo del animal (me acabo de enterar de que “chivo/a” también es un adjetivo que describe que una persona está enfadada) y “ar” por algo de “argh! Marinero”, en fin, mejor no haber hecho nada con esos apuntes.

Esta tarde, mientras paseaba al par de huargos que custodian el sitio en el que habito, he visto a un chico de ¿12 años? con una camiseta con el eslogan: “Ahorra agua, bebe cerveza”. He pensando que no deberían hacer camisetas de esa talla para gente tan joven. Después he caído en que seguramente esa camiseta sería más grande que las mías. Me he tirado al suelo y he hecho la croqueta hasta llegar a casa; estaba cerca, por suerte.

Casi 300 palabras intentando hacer reír y no he dicho nada del PSOE. Esto es como si Messi se encuentra un balón en el área pequeña y se hace el loco. Bueno, con los impuestos ya lo hizo… Soy del Barça y he hecho ese chiste, y como está la cosa, no me extrañaría encontrarme mañana con una bomba lapa.

Vamos a hablar de películas/series/música/libros que esto no hay quién lo (Papá) levante (las palmas)…

En la última entrada dije que estaba viendo SoA, lo acabo de mirar he iba por la T3, mis vacaciones consistieron en ver esa serie. Soy un triste, pero eso es algo que ya sabíamos/sabíais (creo). Pues la acabé de ver y sólo deciros que la tenéis que ver. Lloré. No hace falta que lo hagáis en mes y medio.

La última serie que he visto es Orange is the New Black y no sé qué me pasa, si estoy perdiendo sensibilidad o qué, y eso que uso una crema/pasta de dientes de las buenas) pero no me tocó la fibra esta temporada. Pero soy yo. Siempre soy yo.

Las dos últimas películas que he visto han sido Rocky y Tiburón. Y bueno, creo que no hace falta que os comente nada de ellas.

Tengo un poco de lado al celuloide (para mi nivel de consumo). Estoy retomando el placer de la lectura; libros y cómics. He encontrado dos filones: Agatha Christie y Batman. De la primera este año he leído: Diez negritos, El misterioso caso de Styles y El asesinato de Roger Ackroyd. Del segundo: Silencio, La broma asesina y Batman: Año Uno.

Ahora estoy, además de solo, leyendo “Zadig” de Voltaire y “Relatos terrórificos” de Junji Ito. De momento muy bien.

Pues ya está, hasta aquí. Por lo menos con esta entrada el blog parece estar vivo. Pero también lo parecen los seres de The Walking Dead. Ay, qué ganas tengo de la nueva temporada. En fin, que me despido.

(Le doy a publicar sin revisar ni nada, tengo que arriesgar más)

#PokemonGo, JJOO y alguna serie/peli

¡OS TENGO! Con ese título, ¿quién no iba a entrar?

Por extraño que parezca, no me he instalado el juego. Pero estoy haciendo muchas preguntas por si algún día llega el momento. Dicen que todo llega, pero también que si te portas bien te pasarán cosas buenas. Blablabla.

De Pokémon me acuerdo como si fuese ayer de cuando se empezó a emitir. Estas cosas me suelen pillar mirando hacia otro lado. Por aquel entonces ya tenía Internet (creo) y estaría mirando tetas cosas de fútbol o motos.

Que me estoy liando, le pregunté a un amigo: “Oye, eso de Pokémon ¿qué es?” a lo que respondió: “¿Que qué es? Es la serie definitiva, algo que si no has empezado a ver, ya no te enteras, es muy complicado. Qué pasada”. Cuando me dijo eso, me asusté un poco, aún así arriesgué y me puse a verlo. Días después ya no éramos amigos.

Siempre fui de Charmander. Me encanta el fuego, tanto que un día mi hermana me dijo, tras un comentario mio “OK, si eso que has dicho lo sientes de verdad, tienes que ir a un psicólogo o algo”. Y aquí sigo, con mi sueño sin cumplir. Por el bien de… vamos a dejarlo 🙂

A donde quería llegar, se ha abierto una guerra de que si juegas a Pokémon no tienes que tener derecho a voto o Seguridad Social (el médico y esas cosas, no el grupo de música). Pues a mí la gente que juega, me cae bien, hacen lo que les gusta y ya está. No juego, pero simplemente porque no soy fan, lo mismo algún día hay un juego de Goku y a ése sí juego. Who knows?

Antes, cuando le dedicaba un poco más tiempo a este blog, me apuntaba ideas “graciosas” en notas en el móvil. Ahora acabo de mirar las que tengo y pone cosas como “papel higiénico”, “pasta de dientes”… ¿Vosotros decís pasta o crema? Os pregunto unas cosas tan complicadas… En fin.

Mañana es la gala inaugural de los JJOO (y el cumpleaños de @dlayd, pero no estoy autorizado para hablar de gente que juega en otras ligas. En ligas superiores, claro). Sí, me gustan los JJOO. Me gustan porque se valoran cosas que fuera de ellos no. Por ejemplo, fuera de los JJOO, tu equipo queda segundo y se reciben más comentarios del tipo “son unos perdedores” a “mira, casi lo consiguen”. En lo Juegos ser segundo es tener medalla y eso es lo que vale. Si es oro mucho mejor, pero si no, pues plata (o bronce).

Sinceramente, la gente que dice que alguien es “malo” por no ganar, me gustaría ver qué le dicen a su hijo cuando queda 10º en una carrera o a su hija, cuando en un campeonato de tenis se va a casa a las primeras de cambio. Lo mismo esa noche no les dan de cenar.

Ahora toca hablar un poco de series. Pero poco. He perdido la cuenta. Ahora estoy viendo Sons of Anarchy  en plan obsesión. Tres temporadas en una semana y algo, no es tanto… ¿no?

Al empezar a ver SoA hice algo insólito, ver la seria que te recomienda un amigo. Una locura, vamos. Se trata de @rigodon101 y de @jsalval87. Pero este último no insistía tanto. El karma me ha compensado y  por ejemplo, @jotacee_bcn ha empezado a ver Bates Motel tras pasar de mí un par de millones de veces.

Con SoA me ha pasado lo mismo que con Sherlock. Era reticente a ver la primera porque la anunciaban en FDF, y la segunda, en Neox. Y mira ahora, súper fan de ambas.

Y ahora toca hablar de pelis. Tenéis que ver Demolition. No voy a entrar a hablar de ella. Creo que ya es una de mis pelis favoritas. Os dejo el trailer. En VO, como hay que ver las cosas. La peli me la recomendó @Compotita (también puso su granito de arena para SoA). Si le pedís una recomendación, ya sea libro o peli, os la dará, pero no será algo “normal”, cosa que es bien (creo)

Y ahora os dejo una foto de cómo soy a día de hoy

Una foto publicada por Alberto Cuadrado (@albcuadrado) el

Y de cómo seré dentro de no mucho tiempo. No Photoshop.

Una foto publicada por Alberto Cuadrado (@albcuadrado) el

Solamente puedo decir, gracias por venir 🙂

1 año y 2 historias

Ayer este blog cumplió un año y nadie me ha dicho nada. Y me alegro, porque si alguien lo hubiese hecho, me hubiese asustado más que cuando sonó el teléfono tras ver aquella peli en la que la gente que descolgaba uno, moría. Aquella de la mujer y el pozo. El pozo de agua, no la marca de embutidos. Ya me estoy liando.

Tengo un par de historias que contaros. Son tan recientes que aún están un poco calientes. Vamos con la primera, la que no es una historia de amor. Así os mantengo con la intriga. Aunque podéis hacer un poco más de scroll, y ya, que esto no es el cine, de momento…

El fin de semana pasado, fui a casa de mis abuelos. Es una casa muy grande, con parcela suficiente para montar en bici y esas cosas. Por ese motivo, cuando era un infante (infante de niño, tenía pánico a hacer la mili. El día que me enteré que no tenía que ir… ay ese día) no salía de allí.

Sigamos, ese día, fui con mi padre y abuelo, a pie, a la otra punta de la urbanización. Llevo más de 20 años yendo por allí y jamás había pasado del cruce siguiente a la casa de mis abuelos. Todo me parecía nuevo, era como estar de viaje. Todo tan conocido y todo tan extraño. Como la nevera de otro, no hay (casi) nada que no haya visto uno antes, pero… Mis otros abuelos, tenían otra casa, en otra urbanización, aquella no tenía terreno para montar en bici, por lo que me conocía todo el pueblo. Creo que ya habéis captado lo que pretendo dar a entender. Las comodidades de la jaula y demás.

La otra historia, pasó un día antes. Fui a comer con mi madre y abuela, son dos personas diferentes, no es que mi madre sea mi abuela, entonces yo sería… bueno, sería el mismo desgraciado que está escribiendo esto un sábado a las 2 y pico de la tarde. A estas 2, no a la que son las 3. En fin, que me pierdo.

Llegué a casa de mi abuela y se preparaban para salir a comprar el pan, me pude haber quedado en casa y esperar, pero decidí ir con ellas. Es el barrio donde me crié y de tanto en tanto me hace gracia recorrer sus calles y ver como todo comercio de antaño, hoy en día se venden refrescos que jamás vi anteriormente. Entramos en la panadería, la panadería en la que entré millones de veces, mi madre trabajó allí y mi colegio está pared con pared. Bueno, pared con pared, techo, escaleras… era un colegio bastante completo, las cosas como son.

Al entrar en la panadería, mi sentido arácnido se activó y tras unas gafas de pasta negra, vi unos ojos del mismo color que se clavaron en los míos. Me enamoré tanto como cuando toqué una tablet por primera vez. Tras unos instantes de más tensión que [insertar aquí algo jocoso], nos fuimos, pero yo ya no podía pensar en otra cosa que en el croissant de chocolate que llevaba en la bolsa ella.

Una hora después, envié a mi madre (soy un cutre, pero eso es algo que todos sabemos), con mi teléfono apuntado en un pos-it, acompañado de mi nombre y una carita sonriente, a la panadería para que se lo hiciese llegar. Se lo dio, pero antes ella le dio el suyo para mí.

Al cabo de un par de horas le escribí.

Tardó otras tantas en contestar.

Una diferencia insalvable de edad.

Y ya.

(Buah, tengo que escribir más cosas así)

La segunda mejor historia de amor de mi vida. ¿Lo mejor? Que ese día pensaba que no iba a ocurrir nada. Como ayer, como mañana. (Hoy sí, que hoy hay Barça – Madrid).

Ayer también hizo un año que conocí, bueno, más bien que hice follow a @Clau_unadebajo, una de las mejores personas que Twister ha cruzado conmigo.

Ayer también hizo un año que @lauralofer entró en mi web y me dijo “muy original, deberías meterle un blog”. Ya le he dado las gracias por Twitter y no me quiero repetir, que no soy un vaso de gazpacho.

Ahora es cuando llegan los agradecimientos, los principales tienen que ser para @FlorFlis y @crivicris, por la de comentarios que han dejado aquí en este año. Y los secundarios son para mí, porque sí.

Sabiñánigo

Es lo primero que pienso cuando me viene a la cabeza “El gran prix del verano”. No sé, lo mismo es por ser una palabra esdrújula, o por tener una ñ, o qué sé yo.

Cuando pienso en “¿Qué apostamos?” me acuerdo de dos pruebas. En una de ellas, levantaban un coche con la fuerza de unas mangueras, en otra, ponían no sé cuanto peso sobre unos huevos. Unos de gallina. Los de Ramón García estaban a salvo, aunque por aquel entonces TVE hacía lo que quería con él.

Después está “Sorpresa sorpresa”, en ese caso recuerdo a Fernando Redondo entrando en un piso y (casi) provocando una angina de pecho a una niña cuyas gafas estarían muy bien de tener 68 años.

Años después tuvimos “Sorpresa sorpresa” con Concha Velasco. Yo siempre fui más de Sor Citroen.

Vamos a tirar más de recuerdos, para algo que se me da bien… De pequeño me operaron de las anginas y sabéis que es lo que más claro está en mi cabecita? El cómic de Goku que me regalaron y los Petit Suisse que me compraron al volver a casa.

Algo parecido a cuando me operaron del hombro, hace 6 años. Lo que más recuerdo de aquello, es que tras salir de la operación, me iría para casa y tendría por delante un fin de semana de MotoGP.

Voy de que he aprendido a quedarme con lo bueno ahora, a los 30, pero lo mismo es algo que he hecho desde que Tolkien se puso a escribir. Y me estoy poniendo trascendental, así que vamos a darle al humor del bueno.

[Vídeo aleatorio de Mariano Rajoy]

Entiendo que Mariano no quiera dar un paso al lado, ni atrás, el quiere darlo hacía el mundo de la comedia y ojo, como youtuber lo petaría. ¿Os lo imagináis diciendo “y si les ha gustado, denle like”? Eso te arregla el día, el carrefour y el eroski. Perdón por no poner mayúsculas, pero la magia se hubiese hecho pedazos. Cosa, que aquí, no pasará.

He tardado tanto en volver a escribir porque estoy un pelo nervioso y cuando lo estoy, las ideas no fluyen como para ponerme a escribir. Éso y que he empezado a ver más series. Sí. He añadido varias, como Love, The Leftovers, The  man in the high castle o House os Cards. Mi vida son las series, ¿qué le hago?

Vamos a darle otro golpe de timón a esto, va. (Ojalá un GIF de Jack Sparrow ahora, ojalá).

Llevo la tira en Twitter, siempre fardo (no, no el canto típico portugués) de haber conocido a gente muy de bien allí, pero en los últimos 3 o 4 meses, me he topado con mucho más. Gente que el día que no te sacan una sonrisa, es porque no escriben.

Y hasta aquí este post. Estoy menos orgullo de haberlo escrito que de cuando abría WhastApp en las noches de desvelo y empezaba a escribir eso de “¿Qué tal va la noche?”

de Porno, de gracias, de Rocky y de mí

Voy a empezar a escribir sin poner el título, nunca lo hago, porque (casi) siempre suelo tener una idea aproximada de lo que va a ir la entrada. No es el caso. Estoy escribiendo porque quiero cerrar el año en el blog (lo mismo ese es el tema. Ay). El primer año. Qué bonito todo, no?

Tengo puesto The Beatles en Spotify, han llegado hace poco y nunca he sido fan. No lo he sido por la sencilla razón de que no les he prestado atención. Eso es lo que le pasa al sector femenino conmigo, pero ellas no lo saben. O sí…

El otro día, estaba trabajando con la radio puesta. Me refiero a que estaba encendida, puesto llevaba un jersey y una chaqueta y una camiseta térmica y un chaleco. A veces no sé si trabajo en Barcelona o en Laponia. Y eso que no hace frío. A lo que iba, estaba con la radio y en la sección “trabajos normales, como todos” ese día trataron del porno, que de trabajo normal tiene lo que Cristiano Ronaldo de precisión al tirar las faltas. Haters a mí!

Una chica, de 23 años, que lleva 5 en el mundillo. Eso es tener las cosas claras, joder. Yo hace 5 años era casi virgen. Es que aún estaba estudiando informática, creo, ahora no llevo bien la cuenta. Raro.

Volvamos a la entrevista. Me di cuenta que algo no estoy haciendo bien, cuando vivo solo, no tengo novia y no conocía a la actriz. Es que ni me sonaba. Soy una vergüenza. Su nombre es Carolina Abril (ahora a ver si tú la conoces). La entrevista estaba siendo un poco planita. Hasta que el conductor del programa se le ocurrió preguntar “¿hay algo que te falta por hacer?” a lo que la chica dijo, tras reír como quien le pregunta a Pau Gasol si puede hacer historia, “sí, me falta por hacer un triple anal”. Millones de imágenes llenaros mi mente de informático a lo que siguieron las palabras “¿Eso se puede hacer?”. Aunque sea factible, el ser humano debe dejar cosas por descubrir, joder. Te lo estás imaginando, eh. De nada 🙂

INCISO: siguen sonando The Beatles y me sé todas las canciones. Sigamos.

En febrero son los Oscar, me gusta ver/seguir la gala y poder opinar con un mínimo de conocimiento. Por eso me gusta ir con unas cuantas pelis vistas. Aún no ha salido la lista de candidatas, pero he empezado a ver algunas que pueden estar ahí. Se trata de The Martian, Inside Out, Black Mass, Mad Max y Creed (de esta hablaré más abajo). Ya tengo bajadas alquiladas Spotlight y Steve Jobs. Ah, sí, también he visto The Revenant. Parece que DiCaprio va a ganar el Oscar por su peor película en años. No digo de su carrera, porque no las he visto todas y La Playa está ahí. Sí, soy #TeamDiCaprio. Eso sí, la fotografía es genialérrima, candidata clara a estatuilla. Ya lo habré dicho antes, pero si os gusta la fotografía y además buscáis un buen guión, tenéis que ver Utopía. Dos temporadas de seis episodios. Brutal en todo.

Momento series: TENÉIS QUE VER FARGO. En el 2×09 (capítulos que te dejan marcado, como el 2×07 de Vikings) me llevé las manos a la cabeza. Puede que el mejor episodio que han visto mis pupilas, iris, corneas y demás. Una serie que lo petó en la T1, que te enteras que cambian el reparto al 100% para la 2, te vienes un poco abajo y cuando la empiezas a ver piensas “lo han vuelto a hacer”. Fargo es junto a Bates Motel, Vikings, Narcos y Daredevil, las series con las que más he disfrutado en este 2015.

Ahora estoy con Master of none, recomendación de @magdalomismo y @Taquichuela. Estos dos seres creo que me han calao.

Mi película favorita del año ha sido: Psicosis. Lo flipé mucho y muy fuerte. Bates Motel está a la altura.

Ya os he dado la barrila, ahora llega la recompensa. A muchos de vosotros no os conozco en persona, vamos, a casi ninguno, (casi todos) mis amigos pasan de mi blog y es normal, ya me ven en persona.

Voy a darle las gracias a: Isa, Rachel, Rigo, Laura, Alberto, Fátima, Andy, Vanesa, David, Alfredo, Isra, Clau, Clara, Carla, Pablo, Juande, David, Pablo, Cris, Maria José, Flor, Alfredo, Laura, Olga, Montse, José, David, Bea, Said, Carlos, Iñaki, Ángela, Cris, Bea, Ángel, Alex, Carolina, Diego y Jacobo. Hay repetidos, sí.

Y sobre todos ellos, Antonio. Mi verdadero héroe.

Y seguro que me olvido de varios. Pido perdón. O no…

No me escribo con todos, pero me encanta veros pulular por mi TL. Todos, de una forma u otra, me habéis ayudado en algún mini momento, aunque fuese una tontería. Las tonterías son la vida.

Repescando el tema de Rocky. Me he encantando Creed. Este año he vuelto a creer en Terminator, tras la deriva emprendida tras la segunda y Rocky, lo mismo, pero tras la cuarta. Hay dos tipos de personas, las que dices “me encanta Rocky” y las de “No me gusta porque no me gusta el boxeo”, para estas, este vine:

Sorry for my English.

Rocky es genial. Un súper-héroe sin capa. Si te quedas con que es una peli de boxeo, quédate con que un pastel es azúcar, que dormir con el/ella es sexo, que hacer el ridículo es el fin, que lo importante de los macarrones es la pasta.

Esta será la última entrada del año al 101% (margen de error del 1%).

Vuestros comentarios son más que bienvenidos. Persona que me escribe por aquí, persona que conozco un poquito más. Twitter es la discoteca y esto la cafetería que te tomas algo al sol un día que lo tienes todo hecho. Así que, si queréis comentar, yo más encantado que el perro que le rascas la barriguita.

Y estas palabras son de relleno, porque ya que estoy, quiero llegar a las mil palabras. Que tengáis un buen año 2016 y cerveza, chocolate, café y MIL!

Perdón por el retraso

Es una frase que nunca digo. O eso intento. Nací con el don de la puntualidad. Odio perder el tiempo (aunque esté escribiendo aquí), pero odio más hacerlo perder a los demás. Como cuando te dice un amigo “a las 4 estoy en tu casa” y se presenta a las 5. Tío, me podrías haber avisado, que podría haberme puesto a ver un episodio o ir al baño, que llevo una hora con las piernas cruzadas y no porque lleve falda, que tambíen.

Hablando de series, ya es oficial, se me ha ido de las manos. Siempre he visto varias, pero este año he empezado muchas. Se han añadido a la lista The Walking Dead, Daredevil, Narcos, Vikings, Bates Motel, Mr Robot, Sense 8 y la que me tiene ahora mismo absorbido, Jessica Jones.

*ACTUALIZACIÓN 10/12/2015: Acabada la T1 de Jessica Jones y empezada Orphan Black. De paso, he marcado un nuevo récord; 10 episodios en un día. Una temporada.

¿Qué cómo lo hago para ver tanta serie? No veo la TV. Sólo deporte y Master Chef. Bueno, sólo la veo el viernes a mediodía. Hago el combo de la risa “Los Simpson + Deportes Cuatro”. Hace tiempo que me tomo Deporte Cuatro como una serie de comedia, si lo haces así, te lo pasas bastante bien. También me levanto a las 06. A la gente le digo que es para pasear a Paz y Luz, pero lo hago para ver un episodio o por le menos, parte.

Llevaba dos meses sin escribir, pero no he estado parado. Me ha dado por hacer millones de fotos. Sé que no soy fotógrafo por tener cuenta en Instagram, pero joder, he descubierto que ese mundo me chifla. Ver mi IG: aquí.

También me ha dado por Vine. He llegado tan tarde que al entrar me dijeron eso de “cerramos en 15 minutos”; aún así, decidí acceder. En Instagram me habéis visto cantar, en Vine hago cosas como:

Es obvio que bien de la cabeza no estoy. Pero bueno, eso es algo que todos sabíais. Y sinceramente, vosotros muy bien tampoco estáis, por eso nos llevamos tan bien 🙂

Y voy a acabar ya esta entrada. Hasta aquí he escrito de una tacada y ya estaba pensando “a ver qué más puedo añadir”, casi nunca sale algo bueno en ese momento. Las cosas llegan, no se buscan (eso lo he escrito, pero es una nota para mí)

Le dedico esta entrada a la premiada en los Bitácoras 2015 @lauralofer y a @FlorFlis, mi “comentadora” de cabecera en este blog.