Un coche rojo

Todos, TODOS, hemos tenido la relación «del coche rojo». ¿Que qué relación es esa? Es aquella que al principio alucinas, como si tus padres te regalasen un coche el día de tu graduación, esto es muy yankee. No puedes dejar de decirte a ti mismo y a los que te rodean «Buah tío, es que es un coche rojo, ¡qué pasada!».

Después, todos, TODOS, sabemos lo que pasa con el coche rojo. El rojo cada vez es menos rojo, pero tú sigues pensando que tienes un coche rojo y tienes razón, pero todo el mundo sabe que en tu recuerdo es rojo como el primer día, cosa que ya no. Ahora tiene rojas algunas partes, como la tapa de la gasolina o la puerta del maletero, poco más.

Llega el día que aparcas el coche, lo miras y te dices a ti mismo «mierda». A partir de dicho día, ya no te gusta que tus amigos te pregunten por el coche. Prefieres verlo a oscuras (ya estoy hablando otra vez de la luz) y cuando te acercas a él piensas «bueno, por lo menos tengo coche».

¿Y sabéis qué? Que la culpa no es tuya, ni del coche, ni del color rojo. Todo lo que pasó, pasó porque tenía que pasar. Pudiste haberlo lavado más o haberle puesto pulimento, pero tan solo hubiera servido para alargar el proceso un tiempo; no demasiado.

¿Y sabéis qué? (segunda parte) espero encontrarme y que os encontréis con muchos más coches rojos en mi / vuestro camino. Porque si dicho coche te llena de ilusión, es suficiente. Porque la ilusión es lo más adictivo que he probado. Porque la he probado. Llegará el día que un encontrarás un fabricante que hace coches rojos, con un color tan resistente, como un Nokia 3310 y jamás echarás de menos a los otros coches rojos, pero ten claro que si te acordarás de ellos.

Entre tú y yo, todo lo escrito hasta aquí es lo que ha pensado Fernando Alonso durante unos cuantos años. De puertas para afuera decía que corría para el mejor equipo de la historia de la F1, que eso era casi más importante que ser campeón. Nadie le creía, pero ¿y si era verdad? ¿y si le compensaba vestirse de rojo? Eso sólo lo sabe y sabrá él.

PD: Cuando consigas un coche rojo. Festéjalo por todo lo alto. Te lo mereces. Acabe como acabe. Porque, joder, es un coche rojo.

Publicado por

Alberto Cuadrado

Buenas noches (o lo qué sea), bienvenidos, gracias por estar aquí.

2 thoughts on “Un coche rojo”

  1. Lo creas o no mi primer coche fue un Fiat Uno rojo y yo creía q era genial Su rojo ya no era el q un día fue pero a base de pulimento y algunas otras cosillas dejo de ser anaranjado para volver a parecerse mas al rojo
    Aunque yo realmente quería una moto en vez de un 4 ruedas (esa es otra historia) me lo pase en grande con el y mis amigos Hicimos cantidad de excursiones y paseos
    Al final el pobre ya no pudo mas y pasó a una vida de más riesgo y diversión Se fue a vivir al campo para q hacer el cabra para el delite de los q creían q eran ellos los q decidían …

  2. De pequeña mi máxima era tener un Citröen BX de color rojo como el que había en el parking donde aparcaban mis padres… Para mi era como un Ferrari.

    De mayor he tenido un Fíat rojo, pero no me he acordado de él hasta que he leído que crivicris también tuvo uno, increíble pero cierto.

    Por lo tanto, los coches rojos no se olvidan, por que han existido, pero llega un día en el que no piensas en ellos.

    Conclusión, ahora tengo uno blanco y estoy encantada, no hace falta forzar tanto con el pulimento… Es todo mas fácil y espero que el color le dure.

    Conclusión: si hay que trabajar demasiado para mantener un color….Cambia de coche o píntalo!!!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *