Mételo en el congelador

Invitas a alguien a comer, preparas algo realmente rico, te queda delicioso. Lo disfrutas. Y te sobra.

Y de repente, esa compañía te dice «oye, congélalo, que se va a echar a perder». Lo haces porque es lo que hay que hacer, aunque sabes que eso que has preparado, jamás sabrá igual. Y que la situación que estás viviendo, no se repetirá. ¿Y qué?

No quería ir por ahí, pero el subconsciente me ha llevado por ese camino. Quería decir algo así como: ojalá poder congelar la situación y no lo que había en el plato. Ojalá poder reactivar ese instante años después, porque quizá en ese momento no, pero en otro sí. Quizá.

Es domingo por la tarde y eso cuenta como justificación para casi todo. Lo que me cuesta pensar en el ahora. Tanto, que disfruto más de una tarde de jueves laboral, que de un día festivo. El mañana, algo que a lo que no le puedo quitar importancia.

Hubo una época en la que el jueves era mi día favorito. Exacto, por lo que venía el viernes. Pero era raro, porque, creo, que mi segundo día predilecto era el domingo. Eso si que era raro. Más que el bocadillo de Nocilla con chorizo que tantos adeptos tiene. No soy uno de ellos. De momento.

Raro; algo que digo ser. Creo que lo quiero ser tanto, que me paso y acabo siendo el más normal de los mortales.

Llevo una semana sin Twitter. Sí sí, yo. Al segundo día sin estar en la red social del pajarito, tenía la sensación de llevar meses fuera del mundo. No sé ni si se ha muerto algún famoso o si alguien se ha enfadado porque Coca-Cola ha decidido usar otro tono de rojo. No sé cuando volveré. Lo mismo en 10 minutos estoy por allí diciendo «¿qué pasa aquí?», o lo mismo no. Pero como dice Fito: tarde o temprano, sé que voy a volver. Me vendría muy bien un nuevo disco de Fito. Pero muy bien.

Iba a pedir perdón por esta entrada, pero total, nadie la va a leer. Bueno, es posible que lo haga algún espía ruso. Hola, Vladímir 🙂

(He empezado hablando de congelar algo y acabo con los rusos. Fue sin querer, me sale solo)

Publicado por

Alberto Cuadrado

Buenas noches (o lo qué sea), bienvenidos, gracias por estar aquí.

6 thoughts on “Mételo en el congelador”

  1. La verdad es que estaría muy bien poder congelar las situaciones, los momentos para poder seguir disfrutándolos en otro lugar del espacio/tiempo pero entonces valoraríamos aún menos los momentos que vivimos porque los podríamos recuperar cuando quisiéramos …
    Aunque no te lo creas echo de menos tus comentarios en Twitter, no es lo mismo sin ti… 🙁
    Si Vladimir se pasó por aquí no dejó comentario, que mal educado!!!
    Diles a Luz y a Paz q te den un par de lametones de mi parte y tu lánzales la pelota un rato 😉

  2. Y yo me pregunto…. ¿Sería tan difícil vivir instantes
 sin crear recuerdos?. Podría sonar triste, pero convertiría esos momentos en algo puramente único e irrepetible.

    Dobry vecher!! ;D

  3. Quién pudiera congelar el tiempo?! Uf, daría lo que fuera… pero como de momento no se puede.. congelemos «tapers». A mi se me dan muy bien, hay cosas que no quedan bien, como la tortilla de patatas y otras que quedan igualitas. Y lo bien que vienen cuando no sabes qué cocinar o tienes mucha prisa y sacas un taper de albóndigas, por ejemplo 🙂

  4. Si los momentos se congelasen no sabrían igual. Hay que aprovechar el día a día, y te lo dice uno que ni tiene novia ni trabajo ni na’, jaja.

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