Hola, ¿qué tal?

¿Vienes mucho por aquí? Voy a hacer como que no, que te has perdido y ¡anda! Como cuando vas de camino a casa, por el mismo sitio de siempre, pero ese día te das cuenta de que la frutería, la que tenía kiwis fuera de temporada, ya no está. Ahora es un sitio que también tiene kiwis y otras cosas que jamás habías visto. En efecto: soy un badulaque. No tengo de todo lo que necesitas, pero en caso de emergencia… por favor, no me digas nada.

Soy la típica persona que tiene los ojos marrones, pero dice que tienen un tono verdoso. Puede que sí, puede que no, yo qué sé. ¿Y qué más da? (ah ah ah ah, si son cosas de la edad) Ah, sí. Hago muchos chistes. Todos muy malos. Por eso son tan buenos. Espero.

Soy un eterna duda. Creo.

Hago cosas que no suele hacer la mayoría. No sé, voy al cine sin nadie con quién compartir las palomitas, aunque soy más de chuches, y, pese a vivir solo, apenas como cosas fritas. Y es raro, porque soy un ser que no engorda coma lo que coma. Algo bueno tuve que hacer en mi vida anterior.

Estaba escribiendo esto, lo cerré y empecé a escribir otra entrada. Lo que viene justo acá:

No os voy a engañar, no tengo ningún tipo de guión para esta entrada. Cero. Suelo tener cosas apuntadas en el móvil y en una libreta. ¡Ah! ¡¡No me acordaba de la libreta!! Voy por ella.

Mierda, la única cosa que tengo apuntada y no he usado anteriormente es algo que no hace gracia. Es lo siguiente: Llovía. Pero no lo suficiente como para usar paraguas, pero sí como para poner cara de estar comiendo algo tan ácido como una ironía bien tirada.

Ahora he usado algo que no tocaba.

Lo único que tenía en la reserva.

Me siento desnudo.

Me levanto vestido.

Le he dado al intro unas cuantas veces porque tengo la cabeza un poco vacía de ideas. Y bueno, entre el truco del interlineado 1,5 y el del “punto gordo” la mayoría de gente tiene graduado escolar. Yo además tengo graduadas las gafas.

Aquí acaba la segunda entrada.

Y aquí empieza el final a “esto”.

No sé si está es la peor entrada que he escrito, o los dos trozos de entradas, pero es que en esta casa no se tira nada. Aquí se aprovecha todo. Y no iba a tirar todos estos caracteres a la basura. Es que el cubo está lleno y yo ya hoy no salgo de casa.

El domingo acabé libro. Me encanta acabar libros, series, sagas de películas… En fin, que acabé “Botas de lluvia suecas”, de Henning Mankell. Solo había leído un libro de él, “pero” se trataba de su serie del detective Wallander. Me gustá Wallander, “pero” “Botas de lluvia suecas” es otra cosa. Estoy usando demasiadas comillas…

Voy a cerrar esto con una de esas cosas que me ha dado por hacer. Juntos, pero no revueltos (que siempre es la mejor opción):

Hasta la próxima, que la habrá.

Publicado por

Alberto Cuadrado

Buenas noches (o lo qué sea), bienvenidos, gracias por estar aquí.

2 comentarios en “Hola, ¿qué tal?”

  1. Leyendo mientras desayunaba… Estás muy aplicado en el blog., muy bien.
    Me has recordado a una amiga que dice que tiene los ojos “casi verdes” igual que los tuyos jaja.
    Tengo esos mismo libros pendientes para el verano. Me gusta la novela sueca, leo a un par de escritoras y mola. Bueno a por la mañana 🙂

  2. ¡Hola Flor! ¿Me lees mientras desayunas? Es lo más bonito que me han dicho en mucho tiempo. En serio.
    Creo que el de Botas de lluvia suecas te gustará. Y el otro también. El primero es una historia sin mucho artificio, cosa que se agradece. El otro, si te gusta la novela negra/policíaca, te gustará. Creo 🙂

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